Forodisea

La Piedra Rosetta

Ir abajo

La Piedra Rosetta

Mensaje por Cameo el Miér Sep 18, 2013 2:43 pm

En 1801 un fisico llamado Joseph Fourier era el prefecto de un departemento
de Francia llamado Isére. Mientras inspeccionaba las escuelas de su provincia,
Fourier descubrió a un chico de once años cuya notable inteligencia y
perspicacia con las lenguas orientales le había ganado ya la atención admirada
de los estudiosos. Fourier le invitó a casa para charlar un rato. El chico quedó
fascinado por la colección que Fourier poseía de objetos egipcios, reunidos
durante la expedición napoleónica en la que él se había encargado de catalogar
los monumentos astronómicos de aquella antigua civilización. Las inscripciones
jeroglíficos provocaron una sensación de maravilla en el chico. ¿Pero, qué
significan? , preguntó. Nadie lo sabe , fue la respuesta. El nombre del chico
era Jean Frangois Champollion.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Entusiasmado por el misterio del lenguaje que
nadie podía leer, se convirtió en un magnífico lingüista y se sumergió
apasionadamente en la antigua escritura egipcia. En aquella época, Francia
estaba inundada de objetos egipcios, robados por Napoleón y puestos luego a
disposición de los estudiosos occidentales. Se publicó la descripción de la
expedición y el joven Champollion la devoró. Cuando Champollion era adulto
triunfó al fin: se cumplieron sus ambiciones de niño y descifró de modo brillante
los antiguos jeroglíficos egipcios. Pero hasta 1828, veintisiete años después de
su entrevista con Fourier, Champollion no puede desembarcar en Egipto, el país
de sus sueños. Allí navegó río arriba hasta El Cairo, siguiendo el curso del Nilo,
y rindiendo homenaje a la cultura en cuyo desciframiento había trabajado tan
duramente. Era una expedición en el tiempo, una visita a una civilización
extraña:
Llegamos finalmente a Dendera en la tarde del 16. Había una luna magnífica y
estábamos a sólo una hora de los Templos. ¿Podría resistir la tentación? Se lo
pregunto al más frío de los mortales... Las órdenes del momento fueron cenar y
partir inmediatamente: solos y sin gwas, pero armados hasta los dientes
cruzamos los campos... al fin el Templo apareció ante nosotros... Se podía medir
bien, pero era imposible dar una idea de su grandeza, que unía la gracia y la
majestad en grado superlativo. Estuvimos allí dos horas en éxtasis, corriendo a
través de las enormes salas... y tratando de leer las inscripciones exteriores a la
luz de la luna. No regresamos al barco hasta las tres de la madrugada, para
volver al Templo a las siete... Lo que había sido magnífico a la luz de la luna
continuaba siéndolo cuando la luz del sol nos reveló todos sus detalles... En
Europa no somos más que enanos y no hay nación antigua o moderna que haya
concebido el arte de la arquitectura en un estilo tan sublime, grande e imponente
como los antiguos egipcios. Lo ordenaron todo para que sirviera a personas de
treinta metros de altura.
Champollion estaba encantado al ver que podía leer casi sin esfuerzo las
inscripciones de las paredes y columnas de Karnak en Dendera y en todo Egipto.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Muchos antes que él habían intentado sin conseguirlo descifrar los hermosos
jeroglíficos, palabra que significa "esculturas sagradas".
Champollion se opuso a la idea de que los jeroglíficos fueran simples metáforas
pictóricas. En lugar de esto, y ayudado por una idea brillante del fisico inglés
Thomas Young, procedió del modo siguiente: La piedra de Rosetta había sido
descubierta en 1799 por un soldado francés que trabajaba en las fortificaciones
de la ciudad de Rashid situada en el Delta del Nilo, ciudad que los europeos, que
en general ignoraban el árabe, llamaron Rosetta. Era una losa de un templo
antiguo que contenía un mensaje que parecía idéntico en tres escrituras
diferentes: conjeroglíficos en la parte superior, con una especie de jeroglífico en
cursiva llamado demótico en medio, y como clave del conjunto, en griego en la
parte inferior. Champollion, que dominaba el griego antiguo, leyó' que la piedra
había recibido aquella inscripción para coninemorar la coronación de Tolomeo V
Epifanes, en la primavera del año 196 a. de C. Gracias a su descubrimiento nos
fue desvelado cada uno de los mensajes de los jeroglificos egipcios.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Fuente: Cosmos.
avatar
Cameo
Equipo del Foro
Equipo del Foro

Mensajes : 4264
Fecha de inscripción : 07/03/2010

http://forodisea.foro-activo.es

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.